




Hay proyectos que se hacen por necesidad y otros que nacen de un sueño. Esta reforma ha sido mucho más que una obra: ha sido el camino para convertir en realidad la óptica con la que siempre había soñado. Han sido meses de trabajo, decisiones, aprendizaje y muchísima ilusión, viendo cómo, poco a poco, un local completamente vacío se transformaba en el espacio que imaginé durante tantos años.
El primer paso fue preparar el local desde cero. Se instalaron los tabiques de pladur para dar forma a las diferentes estancias, se realizó toda la instalación eléctrica, se montó el sistema de aire acondicionado y se colocó un techo registrable que aportara funcionalidad y un acabado profesional.
Con la estructura terminada llegó una de las fases más emocionantes: empezar a darle personalidad al espacio utilizando materiales de Leroy Merlin.
Se instaló un suelo laminado en toda la óptica junto con sus rodapiés, consiguiendo un ambiente cálido, moderno y acogedor para los futuros pacientes. En la entrada se colocó un suelo porcelánico en la rampa de acceso, buscando una solución resistente, elegante y accesible.
Para aprovechar al máximo el espacio se instaló una puerta plegable que permite ocultar un pequeño almacén sin renunciar a la comodidad de uso.
El baño también se equipó con materiales de Leroy Merlin, instalando el inodoro, la grifería y las barras de apoyo para personas con movilidad reducida, porque quería que la óptica fuera un espacio cómodo y accesible para todo el mundo. Para completar el conjunto y cuidar hasta el último detalle, la decoración se terminó con la incorporación de una papelera y un portarrollos para el papel higiénico.
En el taller, donde se montan y reparan las gafas, se instalaron los muebles, la encimera y el fregadero con su grifo. Además, construí la mesa de trabajo utilizando un tablero blanco y patas, creando un espacio amplio, práctico y totalmente adaptado a mis necesidades diarias.
En la zona de contactología también quise cuidar cada detalle. Se instaló un mueble con un lavabo de sobreponer y su grifo, consiguiendo un espacio limpio, funcional y preparado para ofrecer la mejor atención a los pacientes.
Con la mayor parte de la reforma terminada, llegó el momento de cuidar los pequeños detalles, esos que terminan marcando la diferencia y dan personalidad a un espacio. Una de las paredes se pintó en color gris para aportar un toque moderno y elegante, y se instaló un estor opaco en el mismo tono que ayudara a controlar la luz y mantener una estética uniforme.
También se colocaron estantes de pared para mejorar la organización y aprovechar mejor el espacio, se instaló un revestimiento para ocultar el cuadro eléctrico e integrarlo visualmente en el conjunto, y se añadió un guardavivo decorativo en el mostrador que aportó un acabado más cuidado y profesional.
Cada instalación, cada mueble y cada acabado representaban un paso más hacia ese objetivo que llevaba años persiguiendo. Ver cómo el local iba tomando forma fue una de las experiencias más gratificantes que he vivido.
Hoy, cuando abro la puerta cada mañana, no solo entro en una óptica, entro en el negocio con el que siempre soñé, construido con esfuerzo, dedicación e ilusión. Haber podido hacerlo utilizando tantos materiales de Leroy Merlin ha sido una parte importante de este proyecto, porque me permitió convertir una idea en un lugar real, acogedor y funcional.
Este "antes y después" no solo muestra la transformación de un local. Cuenta la historia de un sueño que, después de mucho trabajo, por fin se hizo realidad.
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