






Primero quité toda la silicona vieja con un cúter y limpié la zona con alcohol para que no quedara ni rastro de grasa. Una vez que estuvo bien seco, puse dos tiras de cinta de carrocero para marcar el camino y no manchar nada. Corté la boquilla en ángulo, apliqué un cordón continuo con la pistola y, justo después, lo rocié con agua y jabón. Pasé el dedo mojado para dejarlo liso y brillante, quité las cintas con cuidado y le di un último repaso suave. Ahora solo me queda esperar 24 horas a que seque del todo antes de estrenarla.