




Cuando abrimos el plástico cubrepiscinas, nos encontramos con muchísima suciedad, pero para grata sorpresa descubrimos que no había fisuras ni fugas de agua en la estructura.
Así que nos pusimos manos a la obra, primero con el vaciado del agua mediante la depuradora, que también funcionaba bien. El restillo de agua que ya la depuradora no pillaba lo sacamos mediante una bomba de agua. Acto seguido, limpieza y más limpieza. De grandísima ayuda fue la hidrolimpiadora o limpiadora a presión de la marca Karcher, solo eso, agua a presión. Eso sí, horas y horas de trabajo, no os desesperéis si vais a hacer lo mismo 😄. No tuvimos que usar lijadora porque la pintura que había debajo estaba en “buen estado”, o sea, no estaba cascarillada.
Una vez limpia, toca pintura. La pintura antigua era de ese color y nosotros la queríamos blanca. Sabíamos de antemano que harían falta mínimo tres capas de pintura para conseguir el blanco y que desapareciera el azul. Elegimos pintura blanca para cemento y piscinas de Leroy Merlín, marca Monto, por precio-calidad, ya que nos la recomendaron unos amigos. Primero los recortes con las brochas, tal y como aparece en las fotos, y después rodillo con su cubeta; el rodillo, de los grandes, porque la superficie a cubrir era bastante, ya que la piscina es de 5 m por 8 m, o sea, 40 metros cuadrados.
Entre capa y capa teníamos que esperar un día. Y una vez acabada la pintura, esperar de 7 a 10 días sin llenar de agua. Este paso es muy importante y no te lo puedes saltar, porque si no, a la pintura le salen pompas y se abre. ¡¡¡Trabajo en vano…!!!
En total, el resultado creo que es más que satisfactorio.
Fue un proyecto muy retador a nivel personal! Una piscina antigua de los años 80 y abandonada, limpiada, restaurada y pintada por nosotros. Quedó genial!