






1 Aplicar masilla en las uniones entre los azulejos, asegurándose de rellenar bien todas las juntas. Dejar secar completamente según el tiempo indicado por el fabricante.
2 Extender una primera capa de masilla sobre toda la superficie de los azulejos hasta cubrirlos por completo. Esperar a que la masilla seque totalmente.
3 Lijar toda la superficie para eliminar irregularidades y conseguir un acabado más uniforme.
4 Aplicar una segunda mano de masilla sobre toda la superficie y dejar secar nuevamente.
5 Lijar las imperfecciones que hayan quedado después de la segunda capa, dejando la superficie lisa y preparada para pintar.
6 Pintar la superficie con la pintura elegida, aplicando las capas necesarias hasta obtener un acabado uniforme.