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Brotes y germinados
31-03-2016 14:36

Desde hace unos años se ha puesto de moda algo que desde siglos se utilizaba en otros lugares y por otras culturas, sobre todo orientales, los chinos ya lo hacían hace unos 2000 años. Esto no es ni más ni menos que los germinados y los brotes tiernos, como una forma distinta de comer legumbres, cereales y otras semillas. Te vamos a contar de qué manera lo puedes hacer tú mismo y consumirlos en casa. Antes me te cuento qué es un germinado y qué ventajas tienen a la hora de consumirlo.


La germinación de una semilla

Las semillas están “dormidas” o en estado latente, es decir esperando a que las condiciones del entorno sean favorables para que puedan “despertar”, esto es la germinación, el proceso en el que el embrión de una semilla se desarrolla para dar una nueva planta, pero, ¿qué hay dentro de una semilla para que pueda dar un individuo nuevo y cómo podemos activarlas? Sin complicarnos demasiado, podemos distinguir varias partes principales en una semilla:

  • Tejido de reserva embrionario
  • Hojas embrionarias
  • Brote embrionario
  • Raíz embrionaria
  • Cubierta seminal
  • Embrión

La germinación se da en tres fases

Fase de hidratación: Durante esta fase se produce una intensa absorción de agua por parte de la semilla, para desatar las reacciones enzimáticas (reacciones químicas que regulan los procesos de la germinación).

Fase de germinación: Es el proceso de la germinación en sí. Tras la hidratación se dan las transformaciones metabólicas, que producen desarrollo de la plántula.

Fase de crecimiento: Ocurre entonces la emergencia de la radícula, y vemos la aparición de un pequeño apéndice que formará la raicilla del embrión. A partir de aquí, es cuando dejándolo crecer un poco más, obtendremos nuestros germinados, distinguiendo una zona redondeada que dará las dos primeras hojas y la radícula que comenzó a salir.

Cómo podemos hacerlo en casa

Necesitamos

  • Un frasco de vidrio limpio y seco.
  • Unos 100-150 gramos de semillas secas, que no hayan sido cocinadas, ni saladas o aliñadas.
  • Agua.

Para prepararlo:

1. Lavar las semillas, colocarlas en el fondo del bote cubrirlas de agua, aproximadamente el doble del volumen de estas, por el tamaño que alcanzan al hidratarse.

2. Metemos el frasco en un lugar oscuro y cálido, unos 20 °C y lo dejamos de 10-12 horas, algunas semillas necesitan algunas horas más según la especie.

3. Tras la fase de hidratación, escurriremos bien el agua del bote y aclararemos un poco las semillas con agua tibia. Esto se puede hacer en el mismo bote, si cubrimos la parte de arriba con una malla de plástico fina.

4. A partir de entonces, mantendremos el bote inclinado con las semillas, para favorecer la entrada de aire y que escurra el exceso de agua y evitar la formación de hongos.

5. Los 3-4 primeros días, remojaremos y escurriremos varias veces al día las semillas, para evitar que se sequen. Después bastará con hacerlo una vez al día. A eso del cuarto o quinto día, empezaras a ver los primeros síntomas de la germinación, cuando tengan de dos a tres centímetros, ponlos en un sitio donde les de la luz y se pongan verdes, al hacer la fotosíntesis y mejoren así sus propiedades.

6. Una vez terminado el proceso, escúrrelos bien y guárdalos en la nevera, te durarán frescos una semana más o menos. 

Esto también lo podemos hacer en bandejas de semilleros, utilizando como sustrato la vermiculita, ambos productos los encontrarás en nuestras tiendas, la forma de hacerlo es la siguiente:

1. El primer paso es igual que con los botes cristal, es decir, necesita unas horas de hidratación para activar las semillas.

2. En un semillero, cubriremos con unos cinco centímetros de vermiculita, sobre esta repartiremos las semillas que hemos hidratado previamente, y cubriremos con una capa muy fina de vermiculita de nuevo.

3. Regaremos dos o tres veces al día con una regadera de ducha fina, para no levantar ni mover la vermiculita ni las semillas. Asegúrate que tiene agujeros de drenaje.

4. Solo tendremos que esperar a que empiecen a brotar y ver los brotes de nuestras plantas, este método es especialmente bueno con semillas de cereales.

5. En este punto podremos dejarlas crecer en presencia de luz e ir cortando las hojillas que queramos comer. Las ventajas de la vermiculita es que es estéril y retiene la humedad suficiente para no favorecer la proliferación de hongos o bacterias y se elimina fácilmente de las raíces a la hora de consumirlas, o de cortar la parte verde.

Esto es, en definitiva una forma alternativa de comer legumbres, cereales y otras semillas, de una manera fresca y saludable, y muy fácil de digerir, con un alto contenido en nutrientes que nos permite su consumo directo sin tener que cocinarlas. Si tienes alguna duda, abre un hilo en el Foro de jardín.

1 Comentario
Maestro de Bronce

Que buena idea!!! Me encanta!, recuerdo que cuando era niña nos hacían plantar semillas dentro de un bote de yogur de cristal con algodón y todos los días le echábamos agua hasta que crecían. La verdad es que era una actividad diferente y muy divertida, ya que es curioso ver como van creciendo poco a poco.

 

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