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¿Cómo cuidar y cultivar judía?
22-09-2016 10:35

La judía, o Phaseolus vulgaris, pertenece a la familia de las Fabaceae. Su origen es mesopotámico y sudamericano, aunque en la actualidad, cuidar y cultivar judía se hace en todo el mundo para el consumo alimenticio. Esta planta herbácea es trepadora, aunque a la hora de cultivarla puedes elegir una planta baja de tallos rectos o de una mata alta que, en un futuro, necesitará de tutorado.

judias verdes.jpg

A continuación te mostramos las partes que componen la planta de la judía, para que la conozcas más a fondo:

  • Raíz. La raíz de la judía es muy ligera y se desarrolla en poca profundidad. De su raíz principal salen raíces secundarias muy ramificadas.
  • Tallo. Su tallo puede ser más o menos erguido, dependiendo de la variedad de judía.
  • Hojas. Las hojas son muy sencillas y de diferentes tamaños, incluso en la misma planta y según la variedad.
  • Fruto. El fruto es una legumbre de color y forma muy variada. Existen judías amarillas, verdes, marrones, rojas o jaspeadas.

¿Cómo cuidar y cultivar judía?

1. Clima: La judía se desarrolla mejor en climas cálidos y templados. Si se dan los factores climáticos adecuados, lograrás una mejor producción:

  • Temperatura. Evita temperaturas inferiores a 10ºC, ya que la planta dejaría de desarrollarse normalmente. El exceso de temperatura también la puede perjudicar, provocando que no florezca.
  • Humedad. La humedad óptima para la judía, si la cultivas en invernaderos, es de alrededor de 60% en la primera fase de desarrollo. Cuando ya ha arraigado y es una planta más fuerte, puede llegar la humedad hasta el 80%. Si supera este porcentaje, la planta estará expuesta a ataques de plagas o enfermedades.
  • Luz. La judía necesita de mucha luminosidad para poder realizar una correcta fotosíntesis, además de ayudarla a soportar las altas temperaturas.

2. Suelo: La judía se adapta casi a cualquier tipo de suelo, aunque en los que mejor se desarrolla es en los suelos ligeros, con un buen drenaje y muy ricos en materia orgánica. Evita los suelos muy arcillosos y encharcados, ya que pueden dañar el cultivo.

3. Abono. En el abonado existe un margen bastante amplio a la hora de decidir el mejor abono para esta planta. Elige una abono o fertilizante adecuado al clima, al suelo y a la variedad de judía.

brotes de judias.jpg

 4. Cultivo: Para cultivar la judía, además de conocer las necesidades climatológicas y del suelo, hay que preparar el terreno para la plantación de la siguiente manera:

  • Preparación del terreno. Elige un fungicida para desinfectar el suelo y proceder a realizar los agujeros para la siembra. A continuación, rellénalos de estiércol y remueve la tierra.
  • Lugar de plantación. Puede ser al aire libre o en invernaderos.
  • Siembra. Mete las semillas en los agujeros y cúbrelas con una capa de 3 cm de tierra. Tardará alrededor de 15 días en asomar los primeros brotes.

5. Cuidados: La judía necesita de prácticas culturales preventivas, como son:

  • Tutorado. El tutorado es imprescindible para mantener la judía en óptimas condiciones. Coloca un tutor en cada planta, de esta manera la ayudarás a coger forma y a ganar calidad.
  • Deshojado. La práctica del deshojado se realiza en época seca. Tienes que eliminar las hojas más antiguas, siempre y cuando el fruto ya esté totalmente formado. El deshojado mejora la calidad de la producción, al igual que la cantidad, y evita futuras plagas y enfermedades.

6. Riego. La judía exige un buen regadío, por lo que hay que regarla constantemente. A los 3 días de la siembra, ya puedes realizar el primer riego para ayudar en la germinación de las semillas. Una vez ha terminado de desarrollarse la planta, puedes regar de nuevo manteniendo el suelo con poca humedad. Con la llegada de la floración, las necesidades de riego aumentan considerablemente y el regadía debe ser constante.

bodegon de diferentes clases de judias.jpg

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