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¿Cómo cuidar y cultivar tomate?
01-09-2016 10:00

El tomate, solanuma lycopersicon, pertenece a la familia de las solanáceas. Su origen es sudamericano, aunque en la actualidad se cuida y cultiva tomate en casi en cualquier parte del mundo. A esta planta herbácea anual se le han dado diferentes usos, entre los que destacan el uso cosmético, farmacéutico y el alimenticio en todas sus variantes. Si quieres saber más, te contamos cómo cuidar y cultivar tomate.

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¿De qué partes está compuesto el tomate?

Conoce un poco más acerca del tomate o tomatera comenzando por diferenciar las partes que componen a esta planta:

  • Raíz. La raíz del tomate es corta pero muy ramificada.
  • Tallo. En el tallo principal del tomate se desarrollan las hojas y las ramas, además de las flores.
  • Hojas. Las hojas de la tomatera están recubiertas de un vello rasposo acompañado de un destacado nervio central.
  • Flor. La flor del tomate es de color amarillo, consta de 5 pétalos y crece agrupada en racimos.
  • Fruto. El fruto del tomate es una baya roja en su madurez que puede llegar a alcanzar medio kilo de peso. Consta de un tejido blando como piel y un interior esponjoso y gelatinoso que contiene las semillas.

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 ¿Cómo cuidar y cultivar tomate?

A continuación, conoce cómo cuidar y cultivar tomate.

1. Cultívalo en un clima templado. El clima adecuado para el cultivo y desarrollo del tomate depende de forma conjunta de tres factores muy importantes:

  • Temperatura. Con la temperatura, el tomate es poco exigente ya que oscila entre los 20ºC y los 30ºC aproximadamente y depende, la mayoría de veces, de la zona climática en general.
  • Humedad. La humedad adecuada para el buen desarrollo de la planta del tomate es alrededor del 70%.
  • Luz. El tomate necesita de bastante luz para lograr un desarrollo, floración y maduración del fruto adecuados.

2. Plántalo en un suelo que drene bien. El tomate exige de suelos con buen drenaje, de textura suelta y un poco arcillosa, pero sobre todo rico en materia orgánica. Esta planta tolera muy bien la elevada salinidad de algunos suelos y riegos.

3. Abónalo en suelos con CO2. El abonado en el tomate necesita de altas cantidades de CO2 para acelerar el crecimiento de la planta. También debes saber que abonos y fertilizantes elegir, pues de ello depende la calidad del fruto y la producción del mismo, así como para lograr una planta sana y fuerte. Puedes aplicar CO2 al cultivo de tomate con quemadores de gas propano o distribuidores de CO2.

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4. Riego o fertirrigación. En el cultivo del tomate, el riego se realiza con el riego por goteo mediante el cual se realiza también la fertilización. Los fertilizantes más usados para este sistema son los abonos solubles y líquidos, es decir, mezclados con agua. En el caso del riego, también se puede aplicar CO2 en forma de agua carbonatada para el riego, que se disuelve con esta y se aplica durante el regadío.

5. Realiza una poda de formación. La poda es imprescindible en el cuidado y cultivo del tomate, ya que ayuda a mejorar el aireamiento de la tomatera y hace que se desarrolle más fuerte. En el caso del tomate se realiza la llamada poda de formación, que consiste en eliminar los primeros tallos y las hojas viejas para, de esta manera, ir dando forma a la planta.

6. No te olvides de los cuidados adicionales. El tomate necesita de unos cuidados en concreto, además de la poda, para garantizar su buen desarrollo. Son los siguientes:

  • Aporcado. La práctica del aporcado consiste en cubrir la parte inferior de la planta con arena para, así, favorecer que se formen una mayor cantidad de raíces.
  • Tutorado. Esta práctica es imprescindible para lograr que el tomate se mantenga erguido. Según va creciendo la planta, esta se va sujetando con un hilo o alambre a un tutor, también conocido como varilla. Así, evitamos que cuando aparezcan los frutos partan los tallos con el peso.
  • Destallado. En el destallado del tomate se eliminan los brotes más tiernos para permitir que el tallo principal siga creciendo con fuerza. Esta práctica debe realizarse con mucha asiduidad, pero evitando siempre provocar heridas al quitar los tallos jóvenes, ya que estas son una puerta para plagas y enfermedades. Para prevenir que esto suceda, puedes utilizar fungicidas y aplicar un tratamiento para mantener la planta sana.
  • Deshojado. Con el deshojado se pretende favorecer la aireación de la planta para mejorar la calidad de los frutos. Mediante el deshojado, se eliminan hojas secas o enfermas para prevenir enfermedades y el debilitamiento de las plantas.

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