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¿Cuáles son las enfermedades de la palma africana?
02-06-2017 12:02

La palma africana es una palmera de hoja perenne. Puede alcanzar los 100 años de edad, aunque en cultivo rara vez supera los 25 años. Crece en altitudes no superiores a 500 metros y la temperatura ideal para que sobreviva se sitúa entre los 22 y 33 grados centígrados. En esta bricopedia aprenderás cuáles son las enfermedades de la palma africana.

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El fruto de la palma es una almendra denominada endocarpio que es la encargada de proteger al embrión. Es frecuente que la palma sufra invasiones parasitarias que la dañan, descubre las plagas que afectan a la palma.

¿ Cuáles son las enfermedades de la palma africana?

1. Fusariosis vascular. Es una enfermedad de la palma muy grave en las regiones de África central y occidental. El responsable de esta enfermedad es un hongo, el Fusarium oxysporium. Es una enfermedad vascular que obstruye los xilema, los vasos de la palma, mediante la aparición de gomas y es de especial incidencia es varios países africanos como Nigeria, Camerún, Zaire o Costa de Marfil. El control de la fusariosis se centra en la resistencia a la enfermedad.

2. Pestalotiopsis. Es también una enfermedad causada por hongos. Invaden los tejidos de la palma aprovechando pequeñas hendiduras o heridas causadas por daños externos o insectos. De baja incidencia en épocas de sequía por inactividad de su acción infectiva, puede transformarse en epidemia cuando se dan las siguientes condiciones; invasión de insectos masticadores y chupadores, alta incidencia de hospedantes y altas temperaturas acompañadas de humedad relativa y luminosidad.

3. Anillo Rojo. El responsable de esta enfermedad es el picudo Rhynchophorus palmarum como vector activo de Bursaphelenchus cocophilus, se da en palmas de edad superior a 5 años. De difícil diagnóstico, es fácil confundirla con desórdenes fisiológicos. Se distingue por la aparición de un anillo de color pardo o crema poco grueso. El anillo no siempre es continuo y es prácticamente inesxistente en las zonas altas, es decir, tiende a formarse en las zonas basales. Las hojas que salen una vez instalada la enfermedad son de un color verde amarillento y más cortas que el resto. Suelen ir acompañadas de necrosis en la parte central de la corona, de forma similar a un embudo. Las palmas enfermas son de un tamaño sensiblemente inferior al resto y la consecuencia de ello es la improductividad de la palmera. El responsable de la enfermedad se sitúa en las zonas altas durante el periodo adulto y la incubación de los huevos, en las raíces, son prácticamente inexistentes. Para tratar la enfermedad hay que orientar los esfuerzos en reducir las fuentes de inoculación tanto en el cultivo afectado como en los alrededores. En caso de acusar sintomatología muy evidente se recomienda la aplicación de herbicidas inyectados en el tronco. Si está muy afectada hay que botarla y partirla en secciones para aplicar un insecticida. Las trampas pueden ayudar la control de la enfermedad, pero no acabarán con ella.

4. Antracnosis. Esta enfermedad se produce por estrés en la planta. Las causas del estrés suelen ser por exceso de sombra, riego inadecuado y desequilibrio nutricional. La mejor manera de combatir esta enfermedad es ajustando las condiciones climatológicas del cultivo. Si las palmas están muy juntas facilitan el contagio, es por ello que es aconsejable separarlas. El Colletotrichum, Botryodiplodia y el Melanconium elaeidis son los principales responsables de desarrollo de esta enfermedad.

5. Pudrición del cogollo. Se caracteriza por la aparición de parches de color pardo en las hojas basales más jóvenes que termina por extenderse a todas las hojas. La pudrición del cogollo y de la base de la flecha aparece en fases mas avanzada. La flecha se va doblando cerca de la base o bien permanece pegada y tiesa. Las hojas viejas son las últimas en amarillear. Durante la siembra es aconsejable prever un buen drenaje tanto interno como superficial para prevenir la enfermedad. Si se interviene en la primera fase mediante cirugía de la planta u aplicación de una combinación de fungicida e insecticida las posibilidades de recuperación son altas. El hongo responsable de la pudrición es el Phytophthora palmivora.

6. Falla de racimos y podredumbre apical del racimo. No hay ningún microorganismo identificado como agente causal del problema, por lo tanto es una causa fisiológica de la planta. De especial afección en palmas jóvenes que se hayan en época de alto rendimiento. La pérdida de brillo del grupo de frutos del extremo del racimo y el desprendimiento de estos frutos antes de la cosecha son síntomas de ésta enfermedad. Posiblemente la causa esté relacionada con una alimentación no adecuada a la palma.

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7. Podredumbre basal húmeda. Los extremos de los foliolos de las hojas inferiores presentan una coloración rojiza o marronácea que hace que en poco tiempo las hojas amarilleen. Conforme la enfermedad evoluciona se puede expandir a la parte basal del tronco un exudado espeso y hediondo que se acumula en la base. La infección se expande por las raíces centrales hasta llegar al bulbo basal que causa podredumbre generalizada hasta acabar con la planta en un periodo aproximado de 3 o 4 semanas. Es aconsejable mejorar los drenajes como mecanismo para evitar la enfermedad en plantaciones jóvenes aunque se ha observado que, dándose estas condiciones, también aparece la patología. Posiblemente las heridas relacionadas con insectos y agentes externos sean las vías de entrada.

8. Pudrición basal corchosa. Provocada por Ustulina deusta, una de las características de esta enfermedad es la ausencia de síntomas externos, todo aparenta normalidad. Repentinamente, aparece quebrada la base y al observarla aparecen tejidos podridos que abarcan gran parte del tronco. El tejido enfermo se desprende fácilmente de la palma. Sobre las bases pectorales basales y raíces adventicias aparecen los cuerpos del hongo anexos al tejido muerto, de color gris verdoso y planos en su fase joven y de diferentes tonalidades de gris y sin forma en la vejez y de contorno y superficie irregulares.

9. Fractura de la corona. Caracterizada por hojas jóvenes dobladas hacia el tronco de inclinación variable que, a veces, pueden llevar a la ruptura completa de la corona. Si la fractura es causada por encima del punto de crecimiento es muy probable que se regenere por si misma, siempre y cuando no sea invadida por ningún hongo o bacteria. En ocasiones si se poda la hoja joven se puede recuperar la planta. Para prevenir picudos se aconseja la aplicación de un insecticida.

Si te ha parecido interesante, puedes descubrir también cómo cuidar y cultivar la palma africana. No olvides que, si tienes alguna duda, ponemos a tu disposición el Foro de Jardinería para que no te quede nada sin resolver. Si tienes una bonita palma africana que quieras compartir con nosotros, puedes hacerlo a través de la sección de Proyectos.

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