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¡Hoy jugaremos con las leyes de la física!
Seguro que habeís visto en alguna tienda botelleros mágicos, piezas que por sí solas no se mantienen, pero que al colocar una botella se quedan en perfecto equilibrio.
Nosotros hemos querido ir un paso más allá y crear uno con un toque rústico aprovechando un trozo de tronco. Os explicamos como lo hemos hecho.
¡Sin truco!
Necesitaremos:
- Taladro
- Un tronco, trozo de caña de bambú o pieza de madera
El primer paso consiste en cortar el extremo superior completamente perpendicular al tronco. Eliminaremos de este modo un pequeño nudo que no nos acababa de gustar demasiado.
Corte con la sierra de calar
En el otro extremo necesitaremos realizar un corte de aproximadamente 30º
Corte con inclinación 30º
Quizás os pueda sorprender este paso, pero es la parte fundamental del proyecto. Lógicamente sin botella nuestro botellero no se sujetará porque no es estable, pero al colocarla todo quedará en equilibrio.
Os enseñamos un detalle del corte inclinado. No tiene que ser exacto, ya que posteriormente podemos lijar el extremo y corregir la inclinación si fuera necesario.
En la parte superior del tronco y centrado, marcaremos un punto para crear un agujero pasante de 35mm de diámetro. En este hueco colocaremos los cuellos de las botellas.
Marcamos con lápiz
Con la broca plana en el taladro y ayudandonós de unos caballetes, realizaremos el agujero pasante.
Comenzamos con el agujero
El agujero tiene que ser perpendicular al tronco.
Terminando con el agujero
Una vez acabado lijamos los extremos.
Lijado
Ya sólo queda la prueba de fuego. Colocar una botella y ver si se mantiene en equilibrio. Es posible que no os salga a la primera, pero no desespereís, corregir la inclinación de la base para compensar y listos. No tiene ninguna complicación.
Tambien se podría optar por pintar o barnizar según vuestros gustos, pero en nuestro caso creemos que es la mejor forma de colocar una buena botella de sidra natural, ¿verdad?