Cuando entramos por primera vez en esta casa vimos muchísimas posibilidades, pero también bastante trabajo por delante: gotelé, una pared negra en el salón, muebles de cocina rojos, mecanismos eléctricos amarillentos, iluminación antigua y varios espacios que necesitaban actualizarse.
Desde el principio tuvimos claro que no queríamos hacer una reforma integral ni sustituir todo lo que había. Nuestro reto fue transformar la vivienda nosotros mismos, recuperar muchos de sus elementos y conseguir que poco a poco empezara a sentirse como nuestro hogar.
El salón fue probablemente la estancia en la que más horas invertimos. Las paredes tenían gotelé y una de ellas estaba completamente pintada de negro. Lijamos todo el salón para rebajar al máximo la gota, aplicamos puente de unión y Aquaplast, volvimos a lijar, imprimamos y finalmente pintamos todas las paredes en blanco jazmín.
Para darle más calidez, revestimos la pared situada frente al televisor con un papel pintado vinílico beige/marrón, creando un contraste suave con las paredes blancas.
También quisimos recuperar la antigua mesa del comedor. Lijamos toda la estructura hasta volver a sacar la madera natural y sustituimos el cristal por un tablero de pino que tratamos y barnizamos. Nos gustó tanto el resultado que utilizamos también tableros de madera para fabricar nosotros mismos el mueble de televisión y una mesa de escritorio.
Aprovechamos la reforma para sustituir todos los antiguos focos por iluminación LED de bajo consumo y cambiar los mecanismos eléctricos, que estaban muy amarillentos, por otros más modernos. También mejoramos el aislamiento de los cajones de las persianas para conseguir un mayor confort térmico.
En el recibidor partíamos prácticamente de cero. Colocamos papel pintado verde para darle personalidad, instalamos un espejo al que añadimos tiras LED para crear iluminación ambiental y colgamos un cuadro delante del cuadro eléctrico para ocultarlo de una forma decorativa. Una alfombra terminó de convertir aquella zona de paso vacía en una entrada mucho más acogedora.
La cocina fue otro de los grandes retos. Los muebles originales eran de un rojo muy intenso y, en lugar de sustituirlos, decidimos darles una segunda vida. Desmontamos puertas y frentes, lijamos, aplicamos imprimación y los pintamos en un color mucho más suave y acorde con el resto de la vivienda.
También retiramos el antiguo papel pintado imitación ladrillo y lo sustituimos por uno más ligero, con tonos verdes y blancos. Como al retirar la antigua secadora había quedado un hueco vacío, añadimos un nuevo mueble y aprovechamos para mejorar la organización interior de la cocina.
Uno de los trabajos que más respeto nos daba fue cambiar completamente el fregadero y la grifería. Con paciencia, muchas mediciones y algún que otro momento de “¿por qué nos hemos metido en esto?” 😅 conseguimos instalarlo nosotros mismos.
También sustituimos el antiguo termo por uno nuevo que encontramos de oferta.
En el aseo volvimos a apostar por recuperar lo existente. En lugar de comprar un mueble nuevo, transformamos el que ya había pintándolo de azul, consiguiendo un cambio enorme con una intervención bastante sencilla.
En el dormitorio principal repetimos el proceso de las paredes: lijado, masillado, nuevo lijado, imprimación y pintura hasta conseguir superficies mucho más lisas y luminosas. Recuperamos también el cabecero pintándolo, colocamos nuevos tiradores y sustituimos la antigua iluminación.
Y cuando llegó el calor apareció una mejora que no estaba inicialmente en nuestros planes: cambiamos el plafón del dormitorio por un ventilador de techo. Ha terminado siendo una de las mejoras que más agradecemos en el día a día.
Durante todo el proyecto también fuimos solucionando pequeños problemas que aparecían por el camino, como zonas con condensación, aislamiento, iluminación o pequeños acabados. Cada estancia nos obligó a aprender algo nuevo.
Han sido muchas horas de lijar, masillar, pintar, empapelar, desmontar, montar, medir, equivocarnos, volver a medir y aprender. Pero precisamente eso es lo que hace especial esta transformación para nosotros.
No queríamos estrenar una casa nueva. Queríamos conseguir que la casa que ya teníamos se pareciera a nosotros, aprovechando todo lo posible y dándole una segunda vida a muchos de sus elementos.
Y después de comparar las fotografías del antes, del proceso y del resultado final, creemos que lo hemos conseguido. 💚
Mismos metros, una casa completamente diferente.
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