Al instalar aerotermia en casa, retiré la antigua instalación de gas lo que dejó un agujero visible en una de las baldosas de la cocina, provocado por el paso del tubo al interior de la vivienda. Para solucionar el problema sin renovar todo el revestimiento, se sustituyó únicamente la baldosa dañada por otra nueva que tenía de repuesto.
El resultado es una reparación sencilla, económica y mucho más estética, ya que permite recuperar la continuidad del alicatado.
Materiales y herramientas
Baldosa de repuesto
Espátula o rascador.
Martillo y cincel pequeño.
Adhesivo para baldosas adecuado para zonas húmedas.
Crucetas de separación.
Nivel.
Mazo de goma.
Cubo y esponja.
Lechada o mortero para juntas.
Guantes, gafas de protección y mascarilla.
Paso a paso
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Retirar los elementos cercanos
Antes de comenzar, es importante despejar la zona donde se va a trabajar para que sea más cómodo y evitar posibles daños accidentales.
También es aconsejable proteger el suelo para evitar que se dañe por caída de objetos de trabajo o pieza de la baldosa que se va a reemplazar si se rompe.
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Eliminar la junta alrededor de la baldosa
Con una espátula retiré cuidadosamente la junta de lechada situada alrededor de la baldosa dañada.
Este paso es importante para evitar transmitir esfuerzos a las baldosas colindantes durante la retirada.
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Romper y retirar la baldosa deteriorada
Una vez retirado todo el perímetro der la lechada y aislada la baldosa, aproveché el agujero central que tenía del tubo para introducir una espáula e ir golpeándola en varias direcciones para intentar despegar la baldosa de la cola mientas tiraba de la baldosa con una ventosa. A pesar de la que la baldosa no se iba a reutilizar, intenté sacarala sin romper para evitar que se cayese al suelo o saliesen proyectados trozos de cerámica por la cocina. Para aquellas direcciones donde parecía que estaba muy adherida y la espátula no entraba bien me ayudé con un cincel golpeando con cuidado sobre todo entre el cemento cola y la baldosa.
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Preparar la superficie
Una vez retirada la baldosa con ayuda de la ventosa, limpié cuidadosamente el hueco para parepararlo para colocar la nueva baldosa.
En mi caso, como habían cortado el tubo del gas a ras, tanto por dentro como por fuera de casa, aproveché para retirar el trozo que había quedado entre ambas paredes para posteriormente tapar el agujero de la pared.
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Comprobar la baldosa nueva
Antes de aplicar el adhesivo, presenté la baldosa nueva en el hueco para comprobar que encajaba correctamente. Para esto también me ayudé de la ventosa, ya que me permitía moverla de una manera más sencilla.
En este punto verifiqué también la distancia a la que debía mantenerla de las baldosas de alrededor para que quedase centrada y las juntas uniformes con las que tiene al lado.
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Aplicar el adhesivo
Para el reemplazo de la baldosa utilicé adhesivo que se aplica con la pistola de silicona, apto para materiales cerámicos, ya que ahorra el trabajo de picar todo el cemento cola previo (que en mi caso no salió con la baldosa) y facilita mucho el montaje y es bastante más rápido.
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Colocar la baldosa
Coloqué la baldosa en posición y presioné durante 2 minutos como indicaba el fabricante del adhesivo
usé un par de crucetas para mantener la separación de las juntas mientras secaba el adhesivo.
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Dejar secar el adhesivo
Una vez colocada, se dejó secar el adhesivo durante el tiempo indicado por el fabricante.
Durante este periodo es importante no mover la baldosa ni mojar la zona.
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Rellenar las juntas
Cuando el adhesivo estuvo completamente seco, se retiraron las crucetas y se aplicó la lechada del mismo tono. Al ser únicamente una baldosa, utilicé una lechada que venía en un bote aplicador y ya preparada.
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Limpiar y revisar el acabado
Finalmente, limpié la superficie para eliminar los restos de la lechada.
Una vez seca la reparación, se revisó que la baldosa estuviera bien alineada, que las juntas fueran uniformes y que no quedaran huecos visibles.
Resultado final
La baldosa dañada quedó sustituida por una pieza nueva, eliminando el agujero que había dejado la antigua instalación.
Con una intervención localizada se consiguió mejorar notablemente el aspecto de la cocina, sin necesidad de retirar más baldosas ni realizar una obra de mayor alcance.
Consejos
Conviene guardar algunas baldosas sobrantes de cada reforma para futuras reparaciones.
Si no se dispone de una baldosa idéntica, se puede colocar una pieza similar o convertirla en un elemento decorativo.
En zonas húmedas, deben utilizarse productos adecuados para ellos.